Jill Kelly se enorgullece de presentarte una producción que muestra las perversas travesuras de sus sexys amigas exactamente como son cuando no hay cámaras alrededor. La primera regla del Club Kink es que nadie habla del Club Kink... ¡pero eso no significa que nadie pueda grabarlo!
Star E. Knight siempre quiso ser una de las estrellas de Mujeres Desesperadas, pero nunca consigue pasar un casting con ningún agente de casting de Hollywood. Le echan un buen vistazo y ella se excita, lo siguiente que sabes es que está de rodillas suplicándoles que usen su boca como trapo de semen.
Inari Vachs se inmoviliza entre dos hombres musculosos y deja que la penetren por los dos extremos a la vez. No se turnan, sino que se toman su tiempo e intentan follársela lo mejor que pueden hasta que ella es cinco centímetros más baja de lo que era cuando empezaron.
Monica Mayhem no es ajena al kink porque sale con un tipo que nunca está satisfecho. No importa lo salvaje que ella se ponga, él siempre quiere ir un paso más allá en el borde de la envoltura. Cuando ella empezó a dudar, él trajo a Lezley Zen y se aseguró de que Monica supiera que podía empezar a decir que sí de inmediato, ¡o podría ser sustituida igual que su última novia!
Inari Vachs ha vuelto y ésta es su mejor actuación en años. Ahora está hacia el final de su carrera, así que ya no puede dar tanto día tras día como antes, pero todos de vez en cuando algo la atrapa emocionalmente y le saca esa intensidad como en los viejos tiempos.
Ha llegado la hora de una bollera en serio, teníamos al elenco perfecto de catfighters entre bastidores esperando la oportunidad de montárselo. Dayton Rains, Faith Adams y Sunrise Adams se lo montan de verdad en esta escena de lamer y pegar. Es el final perfecto para el Club Kink y un gran cliffhanger para que Jill Kelly lo utilice en la secuela.